Punto de partida
Los Chicago Bulls afrontan la NBA 2026/27 como una franquicia en plena reconfiguración. El verano ha movido piezas clave en la rotación y la plantilla actual combina veteranos con talento joven, sin que el sistema registre todavía balance ni posición final de la campaña 2025/26. El arranque obligará a medir de inmediato el nivel real de un proyecto que apuesta por crecer desde la pintura y la dirección de juego.
La confirmación oficial en la competición sitúa el debut el 22 de octubre, con un calendario inicial exigente fuera de casa. Ese contexto convierte la pretemporada y las primeras semanas en un termómetro más fiable que cualquier discurso previo sobre aspiraciones.
Cambios y plantilla
El mercado estival ha sido activo. El movimiento más relevante llegó el 10 de julio con el traspaso de Nic Claxton desde Brooklyn Nets, una operación que refuerza el eje interior. Ese mismo día firmó Norman Powell y se completó un intercambio que envió a Mouhamadou Gueye a Charlotte Hornets. Antes, el 30 de junio, Zach Collins renovó su compromiso con la franquicia.
En el Draft de 2026, Chicago seleccionó a Dailyn Swain y Caleb Wilson, ambos posteriormente firmados el 3 de julio junto a Tobe Awaka y Jaylin Sellers. La plantilla vigente, con validez desde el 1 de julio, incluye a Josh Giddey, Tre Jones, Rob Dillingham, Isaac Okoro, Patrick Williams, Matas Buzelis, Noa Essengue, Jalen Smith, Leonard Miller y el resto de fichajes mencionados, para un total de dieciséis jugadores en el roster oficial.
Josh Giddey, con el dorsal 3, permanece como referencia en la organización del juego. Su capacidad para enlazar bloqueo y pase seguirá siendo determinante en un equipo que necesita ritmo y lectura constante del partido.
Identidad y fortalezas
La identidad que emerge apunta a un baloncesto con más presencia bajo los aros y opciones de anotación perimetral. Claxton aporta protección defensiva y finalización cerca del aro; Powell suma experiencia anotadora; y la pareja Giddey–Jones ofrece alternativas en la conducción. En el ala, Matas Buzelis y Patrick Williams pueden aportar versatilidad, mientras que Dillingham representa una vía de crecimiento en el backcourt.
La llegada de Nic Claxton cambia el perfil defensivo del quinteto inicial. Su movilidad para cubrir espacios y contestar en la pintura encaja con un equipo que deberá competir contra rivales de la Conferencia Este con más continuidad reciente en la parte alta de la tabla.
Riesgos
La juventud del núcleo y la falta de datos consolidados de la temporada anterior generan incertidumbre sobre el techo competitivo inmediato. El calendario inicial —Toronto, Milwaukee, Boston dos veces y Nueva York dos veces en las primeras semanas— no facilitará un arranque pausado. Además, la integración de varios fichajes y rookies exigirá tiempo para ajustar minutos y roles sin perder solvencia defensiva.
Expectativas y pronóstico
Desde el análisis editorial, lo razonable es situar a los Bulls en una fase de construcción con objetivo de acercarse al play-in, no como favoritos en la Conferencia Este. El salto dependerá de la salud del grupo, del rendimiento de Claxton y Powell como sostén de la rotación, y del ritmo de maduración de Buzelis, Dillingham y los rookies del Draft. Cualquier proyección más ambiciosa requeriría que la defensa dé un salto claro respecto al estándar reciente de la franquicia.
Matas Buzelis, con dorsal 14, encarna parte de esa apuesta a medio plazo. Su participación reciente con Lituania en el Mundial FIBA —donde promedió 9,0 puntos y 3,5 rebotes en dos partidos— sugiere progresión ofensiva, aunque la NBA impondrá un ritmo y una exigencia física distintos.
Primeros partidos
El estreno será el 22 de octubre en Toronto ante los Raptors. Dos días después visitarán Milwaukee; el 25 recibirán a Washington Wizards en el United Center. Seguirán visitas a Boston (27 de octubre) y el primer duelo en casa contra New York Knicks el 29. Antes de noviembre, los Bulls volverán a Boston el 31 de octubre y cerrarán el tramo con Philadelphia (3 de noviembre) y un segundo encuentro en Nueva York (5 de noviembre). Ese bloque inicial definirá el tono de la campaña.