Paris Basketball afronta la temporada 2026/27 de la Turkish Airlines EuroLeague con la obligación de dar un paso adelante tras un curso en el que el proyecto francés ya demostró capacidad para competir, pero sin consolidar una regularidad que le permitiera aspirar a zonas altas de la tabla. El club parisino entra en su tercer año consecutivo en la máxima competición continental con una plantilla renovada y con la ambición de convertir el Adidas Arena en un factor determinante.
El verano ha movido piezas importantes en la rotación. Se han producido salidas como las de Lamar Stevens y Derek Willis, ambos al Partizan Mozzart Bet Belgrade, y la de Justin Robinson al Barça, además de las bajas por fin de contrato de Ismael Bako, Yakuba Ouattara e Ilian Moungalla. En el sentido contrario, el club ha incorporado a Frank Ntilikina desde el Partizan, a Terry Tarpey desde el AS Monaco Basket, al joven Nobel Boungou-Colo y a Pereira Maozinha, además de fichar a T.J. Warren para reforzar el perímetro ofensivo. La base del proyecto, con Nadir Hifi como referencia exterior, se mantiene.
Hifi fue el jugador más determinante del equipo en la Euroliga 2025/26, con 18,9 puntos, 2,3 rebotes y 3,8 asistencias de media en 37 partidos. Su capacidad para generar su propio tiro y castigar en transición sigue siendo el eje ofensivo del conjunto. A su lado, Sebastian Herrera aportó 7,6 puntos por encuentro en 36 duelos la pasada campaña, mientras que la llegada de Ntilikina aporta experiencia internacional y un perfil defensivo en el puesto de base que puede complementar la dirección de juego.
La incorporación de Warren eleva el techo anotador del equipo en el ala. El estadounidense llega con bagaje en la NBA y con la capacidad de sumar en momentos decisivos desde el perímetro y en penetración. Junto a él, figuras como Tyson Etienne, Jared Rhoden, Alize Johnson, Jeremy Morgan y Daulton Hommes completan una rotación con alternativas en los tres niveles, mientras que Allan Dokossi y Maozinha Pereira aportan presencia interior. Terry Tarpey, recién llegado de Mónaco, refuerza el valor defensivo y atlético en el flanco.
La identidad de Paris Basketball sigue apoyándose en un ritmo alto, presión defensiva en toda la pista y transiciones rápidas. El equipo ha mostrado en pretemporada señales positivas, como el contundente triunfo ante Menorca (95-62) en su segundo amistoso con plantilla al completo. La fortaleza principal reside en la profundidad de la rotación exterior y en la capacidad de Hifi para desbordar partidos de forma individual.
Los riesgos son evidentes. La juventud de piezas como Boungou-Colo y la falta de estadísticas recientes de varios fichajes generan incertidumbre sobre el nivel real de la plantilla en competición oficial. La salida de jugadores clave del interior y la marcha de Robinson dejan interrogantes en la dirección de juego alternativa y en la protección del aro. Además, la exigencia de la Euroliga castiga con rapidez a los equipos que no encuentran continuidad defensiva en los primeros meses.
Desde el punto de vista editorial, Paris Basketball debería aspirar a mejorar su posición respecto a la temporada anterior y pelear por un puesto en zona de playoffs o play-in, siempre que la rotación encaje con rapidez. El duelo contra el Partizan en la segunda jornada, con caras conocidas en ambos bandos, será una primera prueba de nivel. Consolidar el factor cancha en el Adidas Arena será clave para alcanzar ese objetivo.
El calendario arranca el 24 de septiembre en el OAKA ante el Panathinaikos BC, un escenario exigente para estrenar la temporada. Después recibirá al Partizan Mozzart Bet Belgrade el 29 de septiembre, al Zalgiris Kaunas el 1 de octubre y al LDLC ASVEL Villeurbanne el 7 de octubre. En la segunda quincena de octubre visitará el Pabellón Aleksandar Nikolić del Crvena Zvezda Meridianbet Belgrade, recibirá al Valencia Basket y cerrará el mes en Dubai. Los primeros ocho partidos dibujan un arranque mixto, con oportunidades en casa para encadenar victorias.