Los Indiana Pacers llegan a la NBA 2026-27 con una plantilla distinta a la del cierre del ciclo anterior. El verano ha movido piezas en la rotación, pero el eje competitivo se mantiene: Tyrese Haliburton como director de juego y Pascal Siakam como referencia ofensiva en la pintura y el perímetro medio. El objetivo, en términos editoriales, es consolidar un equipo capaz de pelear por posiciones de playoffs en un Este que no concede margen.
El mercado estival ha dejado huella. Indiana envió a Kam Jones a Chicago Bulls en un traspaso efectivo el 24 de junio y recibió contrapartida en forma de consideración de draft. En la dirección contraria, el club reforzó el banquillo y la profundidad con fichajes como Kelly Oubre Jr. (7 de julio), Larry Nance Jr. y Kobe Brown (9 de julio), Jalen Slawson (22 de julio) y Braden Smith (17 de agosto). Por el lado de las salidas, Micah Potter, Taelon Peter y Ethan Thompson fueron dados de baja en julio y agosto. La lista actual incluye, además de Haliburton y Siakam, a Andrew Nembhard, Obi Toppin, Aaron Nesmith, Ben Sheppard, Jarace Walker, T.J. McConnell, Ivica Zubac, Jay Huff y otros nombres de rotación y desarrollo.
La identidad de Indiana sigue apoyándose en un baloncesto rápido, espaciado y con lectura de ventaja. Haliburton es el termómetro de esa propuesta: organiza, penetra y distribuye con visión de élite. Siakam aporta creación desde el poste bajo y transiciones, con capacidad de castigar defensas que ayudan sobre el balón. La llegada de Zubac añade presencia interior y rebote; en el Mundial FIBA 2026 registró 18 puntos y 10 rebotes de media en cuatro partidos con Croacia, una muestra de su impacto cerca del aro. Nembhard, por su parte, llegó al arranque de temporada con ritmo tras el Mundial con Canadá (20 puntos y 4 asistencias de media en dos encuentros).
En el perímetro, Nesmith y Sheppard mantienen el valor del tiro exterior, mientras Oubre Jr. y Toppin aportan versatilidad defensiva y física en transición. McConnell sigue siendo un recurso de cambio de ritmo en segunda unidad, y Walker encarna la línea de desarrollo joven que Indiana quiere integrar sin frenar la competitividad inmediata.
Los riesgos son claros. La salida de Jones reduce una opción joven en el backcourt y obliga a que Smith y la segunda unidad den un salto temprano. La profundidad interior depende de la salud y el rendimiento de Zubac, Huff y Nance Jr. en un calendario denso. Además, el Este concentra aspirantes al título y a las primeras posiciones; cualquier bache defensivo o irregularidad en el tiro abierto puede costar partidos en la lucha por el play-in o las plazas directas.
Como análisis editorial, Indiana debería aspirar a pelear por el play-in y, si la rotación encaja, rozar la zona media-alta del Este. No es razonable proyectar un favoritismo de conferencia con la información disponible, pero el dúo Haliburton-Siakam mantiene un techo competitivo alto si el equipo defiende con disciplina y el rebote se reparte. Un escenario conservador sitúa a los Pacers en la franja 7-10; uno optimista, cerca del top 6 si Zubac sostiene el interior y los fichajes estivales aportan desde el primer mes.
El calendario arranca el 22 de octubre en Nueva Orleans ante los Pelicans, partido que servirá para medir el estado físico y las automatismos tras el verano. Dos días después, el 24 de octubre, reciben a Dallas Mavericks en el Gainbridge Fieldhouse en el primer duelo en casa. Le siguen visitas a Brooklyn (25 de octubre) y Milwaukee (27 de octubre), antes de cerrar la primera semana de competición oficial recibiendo a Philadelphia 76ers (29 de octubre). En noviembre, Indiana se medirá a Miami (31 de octubre), Brooklyn en casa (1 de noviembre) y Atlanta Hawks (3 de noviembre). Es un arranque exigente que pondrá a prueba la profundidad de banquillo desde el primer tramo de la temporada.