España cerró la segunda fase de las ventanas FIBA de clasificación para el Mundial de Baloncesto 2027 con un sabor amargo. Las derrotas ante Portugal (89-95) y Grecia (108-106) complican la situación en la tabla y reavivan el debate sobre el arbitraje internacional.
Brizuela apunta a la FIBA
Darío Brizuela fue uno de los portavoces más contundentes del vestuario tras el partido en Atenas. El escolta del FC Barcelona calificó la actuación arbitral como «mala con alevosía» y aseguró que los colegiados «no tuvieron profesionalidad» en momentos clave del encuentro.
El jugador subrayó que la responsabilidad no recae ni en la selección ni en el rival, sino en la instancia rectora: «No es culpa nuestra ni de Grecia; el que lo tiene que mirar es la FIBA», apuntó en referencia a una posible revisión de las decisiones que marcaron el tramo final del choque.
Un arranque de fase con dos tropiezos
El combinado nacional llegó a la ventana con la obligación de sumar frente a rivales directos en el grupo. La caída en Lisboa dejó a la roja en una posición más vulnerable y el partido en Grecia, decidido por dos puntos en un final electrizante, agravó la sensación de injusticia dentro del equipo.
Los técnicos y jugadores coincidieron en que el nivel competitivo estuvo a la altura, pero que determinadas acciones —especialmente en la zona y en las faltas personales del último cuarto— alteraron el ritmo y el resultado. La sensación general en el bloque es que se perdió una oportunidad clara de reaccionar en la tabla.
La clasificación se enreda
Con este cierre, España encara el tramo decisivo del clasificatorio europeo con menos margen de error. Cada ventana adquiere ahora un peso mayor y el equipo deberá recuperar puntos ante rivales que también pelean por un billete directo al Mundial.
Las declaraciones de Brizuela y la indignación colectiva por el arbitraje en Grecia fueron recogidas por SPORT y AS en sus respectivas crónicas de la ventana FIBA.